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Heme aquí



















rituales




















Hubo que apagar la luz, encender las mechas y esperar que las velas se derritieran para que apareciesen, muy lentamente flotando los regalitos. Eran dijes. El que eligieron para mí fue el último que se dejó ver: Campanita.

(20.07.08)

Útera palabra

Todo sucede y no
tu forma
mi caída
la risa y la letra y ese edén
en demasiada playa
el mate perfecto
Nuestra voz, silencio verde alfil
atajo
mi único tesoro.

A veces, sé.

Graciela Sacco (Argentina, 1956)





























http//www.gracielasacco.net/videos/videom2.html
De la serie m2, T4

Los puentes de la Terminal Internacional Nº4 del Aeropuerto de Barajas en Madrid estan llenos de despedidas, de urgencias, de posibilidades. Cargar una maleta permite imaginar que se arrastra una casa. La medida del deseo no puede ser capturada.Yo estoy debajo y observo, capturo sombras, rastros, pensamientos; todo va, todo vuelve. Todo ocurre encima mio, en los puentes transparentes.Una salida puede ser un encierro.

Graciela Sacco
Madrid - Rosario, 2008



Fuente:http://www.gracielasacco.net/

Arno Rafael Minkkinen (Finlandia, 1945)



Freshwater, Isle of Wight, 2002



Self-portrait with Maija-Käärina, Sysmä, Finland, 1992



Laurence, Ta Cenc, Gozo, Malta, 2002

Yannis Ristos ( Grecia, 1909 - 1990)
















Teatro antiguo


A mediodía, cuando se encontró en el centro del antiguo teatro,
aquel joven griego, seguro de sí mismo,
tan hermoso como sus antepasados,
lanzó un grito (pero no de admiración; admiración
no sintió en absoluto, y si la hubiera sentido,
no la demostraría de seguro); simplemente, un grito,
puede que de la alegría indomable de su juventud,
o para probar la resonancia del lugar. Enfrente,
de lo alto de los acantilados, el eco contestó
- el eco griego que ni imita ni repite,
sino que sencillamente continúa, desde altura incalculable,
el eterno clamor del ditirambo.-


*****


Gris y blanco


Por la tarde, el café estaba vacío. Se sentó solo y
esperó,
exactamente detrás del vaso de agua, sintiendo
las sillas vacías, y los cristales que se oscurecían,
los ruidos pequeños que se detenían en el primer
escalón
de la puerta, sin pasar adentro: una espera que había
estado tan clara,
ahora indefinida, incumplida, boca abajo. Enfrente de
él,
sobre los árboles del parque, se levantó la luna
grande,
profunda, oscura, detrás de los cristales; una luna
también de cristal,
que puso una mancha cárdena en la frente de la mujer,
que se había sentado en silencio en el asiento
contiguo.
Levantó el vaso. El agua estaba tibia. La luna, tibia
también.
Tendría que vaciar las dos. La mano de la mujer
estaba totalmente blanca.

Keith Jarret





Marina Tsvetaeva (Rusia, 1892-1941)


Insinuarse

Y, quizás, la mejor victoria sea
sobre el tiempo y la atracción…
pasar sin dejar huellas,
pasar sin dejar sombra

en las paredes…

Quizás renunciando
vencer? ¿Quién del espejo se borra?
Así: como Lermontov en el Cáucaso
colarse sin inquietud en las rocas.

Es quizás la mejor diversión
con los dedos de Sebastián Bach
del órgano provocar el son
Despedazarse sin dejar

cenizas para la urna…

Quizás por engaño
vencer? ¿De toda latitud darse de alta?
Así en el tiempo tal océano
colarse sin inquietar las aguas…

Giros

La tarde se va
o llega la noche.

Invento poemas
extraviados
como una hoja de otoño
de abril
y soledad.

Salgo por ahí
respirándome la piel
mecida por el viento
de lejanos roces.

Negación

















Miento que nací
para que emigre esta
lágrima tatuada
indeleble y sierva.

Miento que nací
queriendo tener muerta
esta pulsión baldía
en el devenir
de un tiempo
roto.

Surcos

El lagrimal
labra
una huella
divide mi cara
en la noche aguada
un fuego líquido
me cerca la boca
con la palabra ausente
y es carne
víscera
del silencio.

Allí
¿ves el rostro de la cruz?
¿el dolor desatendido?

bahía

Mirar lejos
es un riesgo
mas vuelvo
en el diluvio de una ola
me detengo
náufraga en la playa
para encontrarte
en la distancia.

El mar
perturbado
acalla
relieves en sombra.

Mi cuerpo
se disuelve en la arena.

Utopía del tacto

Quedan aún
dentro de mí
letras errantes.

Mi boca tienta
se mece lenta
y obscena palabras
devorando el abismo.

poema

no voy a escribir

el poema del adiós

porque sería triste

oscuro